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  • Yanet Pinilla

SOMOS ENERGÍA

Actualizado: may 5

Todo a nuestro alrededor produce y emite energía. Los seres humanos somos parte de la energía del universo, parte del todo; estamos interconectados emitiendo energía, tanto interna como externa, en forma de vibraciones, a través de nuestros pensamientos, palabras, emociones, y acciones.

Existen situaciones y comportamientos que afectan de forma directa nuestra frecuencia vibratoria hacia lo negativo, dando como resultado la alteración de las emociones, estrés, enfermedades e infortunios de diferente orden. Aprender a identificar lo que aumenta o disminuye la energía es fundamental para lograr bienestar, salud y abundancia en nuestras vidas.


Empecemos por los pensamientos los cuales emiten una frecuencia que se proyecta hacia el universo y retorna al lugar donde se originó, de modo que, si tus pensamientos son de miedo, rabia, tristeza, inseguridad y desesperanza, esa es la frecuencia que termina por rodear tu ambiente; por eso es importante cuidar y cultivar lo que pensamos.


Con un entrenamiento consciente, es posible identificar el momento preciso en el que aparecen dichos pensamientos donde tenemos la capacidad y el poder de girarlos a voluntad, de transformarlos para que, en lugar de limitarnos y frenarnos, nos eleven y empoderen.


Cuida todo lo que sale de tu boca, incluso tus expresiones; tu lenguaje no verbal como los gestos, miradas y ademanes tienen gran poder; con las palabras construyes o destruyes y manifiestas decretos que se convierten en tu destino. Las palabras te elevan y promueven o te minimizan. Para mantener la frecuencia elevada es fundamental eliminar hábitos como criticar, quejarse, hablar mal de los demás, victimizarse, y echarle la culpa de tus situaciones a otros, en su lugar aprende a asumir la responsabilidad por las elecciones y resultados de tu vida.


Se consciente de lo que dices, en lo posible no emitas juicios, es preferible callar cuando no tienes nada bueno que decir de algo o de alguien. Al pensar y hablar de ti, hazlo de manera respetuosa y amorosa, algunas veces somos los primeros en maltratarnos, señalarnos y juzgarnos injusta y fuertemente.


Recuerda que las personas que frecuentamos ejercen una influencia directa en nuestro vibrar, si permaneces con personas sinceras, positivas, alegres y de buena actitud, entras en una relación armoniosa, de comprensión, aporte mutuo y sinergia.


Por el contrario, si estas con quienes critican, se quejan, se lamentan y maldicen todo el tiempo, generas un ambiente pesado, hostil, de inarmonía, bajando la energía y como consecuencia impidiendo que la ley de atracción funcione a tu favor.


En ocasiones, sucede que las personas más tóxicas son las más cercanas y no puedes apartarlas de tu vida, sin embargo, sí puedes disminuir el tiempo que permaneces a su lado y evitar engancharte con los comentarios y opiniones que te hacen daño.

Tu entorno, bien sea tu casa, tu trabajo o el lugar donde pasas la mayor parte de tu tiempo debe estar limpio y organizado, de esa manera fluye la armonía y el equilibrio propicio para la creatividad, la productividad y le envías al universo un mensaje de aceptación, merecimiento y abundancia.

Mantén la estética y la armonía del espacio con lo necesario, evita la saturación y el exceso. Acumular cosas innecesarias estanca las energías y no permite el progreso. Un ambiente sucio y desorganizado solo atrae pobreza, produce ruido mental y estrés; sigue el ejemplo de la naturaleza y el universo que mantiene todo en equilibrio, balance y orden.


Escoge la música que escuchas, ésta es más poderosa de lo que crees. Si tu género preferido habla de traición, muerte, abandono o tristeza, ten en cuenta que todos estos mensajes tienen un efecto directo en tu subconsciente, escucha con atención y elige canciones con mensajes poderosos, que te produzcan alegría y esperanza, aprende a identificar aquellos ritmos que te inspiran, te alientan y energizan.

Hay otras formas, en las que a voluntad, te puedes cargar de energía negativa, por ejemplo: la televisión, los videos o las películas, las imágenes fuertes, la violencia, el dolor, los desastres y tragedias, tu cerebro los interpreta como reales, liberando una serie de elementos químicos en tu cuerpo, que hacen que se afecte negativamente.

Por esta razón, personas que acostumbran pasar tiempo viendo noticieros, novelas y realities, tienden de manera inconsciente a recrear y generar experiencias de las escenas que observan cada día… Así que, ocúpate de seleccionar lo que ves y presencias en tu diario vivir; cuando hay peleas, accidentes, congestiones y problemas, has lo posible por no estar ahí… todo este ambiente genera una densidad oscura que te llevas contigo y llega a infestar la armonía de tu espacio vital.

No llenes tu mente con todo lo que los medios de comunicación te venden, se crítico y exigente con lo que ingresa por tus sentidos, dale a tu mente información de valor, programas constructivos, lee libros y ve cine que te aporte mensajes de empoderamiento para tu ser, así mismo, cuida tu templo sagrado, tu cuerpo nútrelo con alimentos frescos, frutas, verduras e hidrátate en abundancia, recuerda que el exceso de azúcar, sal, conservantes, comidas procesadas, lácteos y cárnicos contaminan, intoxican y acidifican tu cuerpo, haciéndolo más lento, pesado, frágil y propenso a enfermedades.

Si aún no tienes el hábito de la gratitud, incorpóralo a tu vida y agradece por todo; por las cosas buenas y las que consideras no tan buenas, agradece todas las experiencias que has vivido, lo que eres, haces y tienes, pues esto permite que las cosas buenas fluyan positivamente hacia a ti.

Algunos estudios neurológicos han demostrado que el agradecimiento permanente, cambia la estructura molecular del cerebro, mantiene la materia gris funcionando, creando así, un estado mental más positivo, saludable y feliz y al sentirte bien, el sistema nervioso central responde de manera más empática y menos reactiva.




Yanet Pinilla

Coach en procesos de transformación del SER.

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