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  • Jaime Hernán Rojas Plaza

LA INFLUENCIA DE LA MENTE

Actualizado: may 5

¿Cómo funciona la mente? Hacemos mapas mentales de la realidad que ya está filtrada


Imagina a un chico, un ladrón y un sacerdote viendo que se le cae la billetera a un anciano. Los tres son personas con experiencias, sensaciones internas y externas muy distintas, que actúan y ven la vida de acuerdo a su sistema de creencias y patrón mental. ¿Cómo crees que reacciona cada uno?


La información del mundo nos llega a través de los sentidos denominados filtros primarios sensoriales y en combinación con las experiencias personales, logran una pauta mental de esa información, creando así una experiencia única.


En este orden de ideas podemos decir que la vida es literalmente, lo que piensas de ella. Según un estudio científico del alemán Hans Berger en 1920; hay cuatro ondas cerebrales principales medidas según la frecuencia o la velocidad del impulso y la amplitud o el voltaje del impulso, que son:


Beta: La más común en nuestras horas de vigilia. La beta-consciencia, cuya medida es de 13 o más ciclos por segundo, está asociada con la atención enfocada y el pensamiento activo de una mente vuelta hacia el mundo externo. En este ritmo se manifiesta el más alto grado de excitabilidad cortical. Por ejemplo, mientras lees estas páginas, estas produciendo una buena cantidad de ondas beta.

Alfa: Son más tranquilas. En ellas la frecuencia baja de 8 a 12 ciclos por segundo y el estado interno se describe como de lucidez relajada, desplazándose hacia la interioridad o lo que se llama “estados internamente enfocados”. Aunque alrededor del 10% de la población de los EE.UU., no son productores de ondas alfa, la mayoría de la gente las produce cuando cierra sus ojos y se relaja. Sin embargo, mantenerse en consciencia alfa, de forma estable, con los ojos abiertos, es una de las características de los practicantes de Zen (meditación con la postura tradicional de loto), teniendo en cuenta que difícilmente puede ser logrado sin entrenamiento especial.


Theta: Su frecuencia es de 4 a 7 ciclos por segundo. Está asociada a la somnolencia. Es el ritmo que aparece cuando nos deslizamos hacia el subconsciente o hacia el sueño.

Delta: Su frecuencia es de 0 a 4 ciclos por segundo. Es el ritmo que se encuentra en el sueño profundo, sin ensueños.


¿Por qué interesan las ondas Alfa y su relación con el entrenamiento mental?

Cuando funcionamos en estado Alfa, nos situamos entre la frontera de lo consciente y el subconsciente.

Es la puerta entre ambos estados de consciencia y esto hace al “estado Alfa” muy especial porque nos permite, por un lado, seguir teniendo una actividad consciente de nuestro pensamiento y cuerpo, es decir, nos damos cuenta de lo que pensamos y sucede a nuestro alrededor. No obstante, por otro lado, al estar el “ascensor” de la consciencia en los “pisos bajos” de la mente, nos permite acceder a la información y estados propios del subconsciente, pudiendo aprovechar todo el caudal de ese 90% de “potencia” mental que reside en él. Es un “estar a gusto”, en paz y felicidad interior, en relajación profunda. Aumenta mucho la capacidad de sugestión y autosugestión, esto es, cualquier cosa que nos sugieran en alfa, será más fácilmente admitida y con menos “filtros” por parte de nuestra racionalidad lógica y consciente. La música, por ejemplo, es un elemento fundamental en el entrenamiento de los nuevos patrones mentales y de sugestión y producción de estado Alfa; razón por la cual, muchos instrumentos producen vibraciones próximas a dicha frecuencia; de ahí que, con relativa facilidad, muchas personas se queden dormidas en los conciertos o simplemente se sientan “trasladadas” a otra dimensión. Actualmente, razones como la falta de tiempo, la prisa, la falta de introspección, la indisciplina, nos aleja de este camino y nos lleva a desconectarnos de nuestra espiritualidad. ¿Qué hacer? ¡Dime tú!



Jaime Hernán Rojas Plaza

Director Ejecutivo Camelot DH. Bioterapeuta y especialista en perfilación.


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